Serie CaminoLuz (selección)

Texto de bienvenida:

Apreciada/o Caminante y Compañera/o de la Vida:   

Te agradezco la atención que brindas en tus pasos para la lectura de este programa y en la posible visita de esta muestra, que al encontrarse en tu Camino es también tuya. De hecho, es la obra resultado de andares, de experiencias, de comentarios o inquietudes de más caminantes; también de deseos o fines que todos queremos, encontramos y buscamos.       

En esta oportunidad es un sendero alrededor de un patio, el del Colegio de Abogados de Las Palmas de Gran Canaria, el que intenta plasmar y ofrecer más vías de caminos, de variantes y posibilidades.       

El Camino, como Camino de Vida o espiritual es para mí, el trayecto, vía y andanzas de nuestro Ser Interno, acompañado del cuerpo físico, para retornar a la fuente (Evolución). Un andar en el que además de varias etapas, existe: desorientación, reveces, pruebas, superaciones, descansos, metas alcanzadas (pero sin haber final). Ciertos de esos momentos se repiten (como Proceso), pero salida sólo hay una, ya que en todo momento nos encontramos en Él.

El Camino consciente es el territorio por el que transitamos aquellas personas que han vivido o experimentado un cierto despertar en la Vida.

El Camino para mí es Uno, pero cuenta con diferentes vertientes. Es también común y a la vez personal. E incluso no hay, como dice alguien cercano, ningún Camino prefijado, porque todos llegan al mismo sitio, si realmente uno desea llegar.

Gracias nuevamente por hacer de este momento, de este recorrido parte de tu Camino. Un abrazo afectuoso de caminante a caminante:

Felipe Juan.

 

Crítica:          

“No hay camino que lleve a la paz, la paz misma es el camino”

                                                                                   Gandhi.           

El sabor de toda enseñanza verdaderamente transformadora es el de la Libertad, afirmaba  Buddha Sakyamuni. Libertad para crear, para compartir y caminar desde la autonomía y la responsabilidad. Creo que hay tantos caminos como personas, y que toda pretensión de uniformar y “unificar” nada tiene que ver con lo espiritual y creativo, más al contrario. La represión espiritual y creadora va de la mano del ansia de poder, imponer y dominar, y esto está lejos, muy lejos, de todo camino realmente transformador.

Tenemos ante nosotros un reto auténtico, el de abrirnos a nuestra condición plena como seres humanos despiertos, descubriendo y desarrollando nuestro inmenso potencial y dando pleno sentido y proyección a nuestra existencia aquí y ahora, abriéndonos a la vida en todos sus aspectos. Esto implica el permitirnos fluir con cada acontecimiento, con una mente receptiva y abierta, siendo capaces de encontrar la riqueza y belleza de cada experiencia. En realidad, el camino es el viaje mismo y es un viaje continuo, en cada paso, y. no hay nada premeditado en ello. Podemos fluir conscientemente y encontrar que las cosas tienen un significado y que cualquier acontecimiento, por difícil que parezca, abre posibilidades insospechadas si  aprendemos a mirar bien, para  ver y escuchar con una atención abierta, plena y panorámica, y desarrollar con ello la capacidad de renovarnos constantemente. La vida es eso, cambio permanente en un mundo interdependiente.

Como  caminantes podemos  encontrar nuestra  relación íntima con todo lo que existe,  pues nada nos resultará ajeno e indiferente y, por ello,  abrirnos al encuentro con otros caminantes, para aprender a dialogar y compartir, reconociendo al otro en su derecho a ser, sentir, pensar y vivir de manera diferente. Esto siento que otorga sabiduría, fuerza, confianza y determinación, en la certeza de que otro mundo mejor es realmente posible ahora. Ya  decía el poeta que “se hace camino al andar”, para ello solo es necesario dar el paso más difícil e importante, el primero, con  determinación y energía,  teniendo el coraje de vivir haciendo el Bien. ¿Acaso hay otra forma mejor de vivir que siguiendo un Sendero en el  cual la alegría, el gozo, la sabiduría, el amor y la compasión van de la mano?. Una vez , una sabia anciana me dijo: “ cuando veas a un caminante sonreir con los ojos, ten la certeza de que sigue un camino con corazón. Ese es un buen camino”.                                                          

Alejandro Torrealba Alvarez